He leído algunas de la experiencias de mis compañeros y noto que al igual que yo “no somos maestros de carrera, sino.... de vocación” (Asesora Ma. Del Carmen), y que de una y otra forma hemos consolidado nuestro quehacer docente y tratamos de superarnos y fortalecernos, día a día, siendo plenamente conscientes del mundo globalizado que nos ha tocado vivir y que debemos ser competentes y competitivos en lo que nos gusta hacer, para no extinguirnos como los dinosaurios, y no hay de otra...¡o renovarse o morir!
Al leer el documento de la aventura de ser maestro, José M: Esteve afirma que se aprende por prueba y error, apuntalando lo positivo y corrigiendo errores y como él afirma nos hemos ganado el derecho de ser profesores y hemos alcanzado la libertad de estar en clase, siendo uno mismo autoevaluándonos continuamente y nos presenta su experiencia y a la vez nos confronta en siete rubros:
Pensar y sentir y hacer pensar y sentir, (Miguel de Unamundo) en la importancia de cuestionarnos diariamente el ¿Qué, cómo, porqué y para qué de lo que pretendemos enseñar, primero tenemos que pensar y sentir la necesidad de lo que queremos enseñar para poder inculcar en nuestros alumnos esa sed de pensar y sentir el conocimiento. En lo personal me gustan las “materias duras”, las que la mayoría “sufre” por la forma en que nos las enseñaron, y a mí siempre me gustó la forma de facilitarlas y relacionarlas con los conocimientos previos y me agrada ver la satisfacción de mis alumnos al expresar ¿Así de fácil...ó ¿Es todo?...y enseguida que entre todos relacionemos dónde y cómo se aplican.
Las dificultades, conocer a nuestros alumnos primero en forma grupal y después individual, para saber cómo comunicarnos e interactuar, pero esto se logra cuando nos plantamos y les permitimos que ellos conozcan nuestro propósito del porqué y para qué estamos ahí. De esta forma ya no hay necesidad de “controlar” nada ni a nadie “no son animales salvajes” ni nada por el estilo.
La identidad Profesional, aunque Esteve dice que el choque de la realidad dura de dos a tres años, a mí se me hace demasiado tiempo, son generaciones que multiplicarán nuestro errores, yo creo que una persona consciente en una semana se da cuenta si la “hace o no” y busca la forma de resolver los problemas más apremiantes. y haciendo una reflexión sobre eso he conocido a quiénes se han dedicado a ser docentes sólo por que no han encontrado otra forma de subsistir y repiten patrones erróneos y no tienen conciencia de que no están trabajando con máquinas, sino con seres humanos, afortunadamente muchos de ellos desertan al poco tiempo.
Comunicación e interacción, el hablarles con amabilidad, educación y cortesía siempre funciona, pero también hay que escucharlos, si no los escuchamos enseguida nos toman como alguien más de su larga lista que no lo hace (mamás, papás, maestros, autoridades, compañeros, etc., recordemos que son expertos para reconocer el trato frío, impersonal e indiferente).
La disciplina, al comunicarnos se deben plantear límites, reglas básicas de comunicación y convivencia y a partir de ahí negociar y establecer reglas, derechos y obligaciones, e indicar las formas de evaluación parcial y definitiva del curso.
Contenido y niveles, adaptar y actualizar contenidos asequibles al nivel y lenguaje de nuestros alumnos y a partir de ahí apoyarlos , ayudarlos a aprender, siempre partiendo de cero a más, dosificando los contenidos en forma escalonada y vinculada, sin límites, siempre afirmando que es la punta del iceberg y que ellos ya tienen la capacidad para vislumbrar el resto, sin perder el enfoque humanista en el proceso, nuestros alumnos merecen un Maestro de Humanidad.
Orgullo de ser Profesor, mostrar ese deseo de saber y orgullo de pensar, he visto a varios colegas que sólo se quejan de lo mal que les pagan (sobre todo los de escuelas privadas), aunque actualmente la sociedad, no tiene la estima que antes le tenía al docente ni a la profesión, de hecho en el colegio de mis niñas, cuando algún conocido me presenta como “Ingeniero”, las otras mamás abren la boca y no falta quién diga ¡Que inteligente!..¡Ay que padre!..y cuando me presentan como “Profesora”... ¡Ay pobre de ti!...¿Cómo te vá?..¿En qué nivel?..¿Qué materia impartes? ...y respondo con mucho orgullo ¡Soy Profesora de Matemática y Química de nivel bachillerato!..Abren la boca, y exclaman....¡¡¡Uff !!!...No importa, al final terminan contándome su experiencia en la escuela, les platico la mía con mis alumnos y al final...¡Nunca me imaginé que trabajaran tanto!
¡Hasta pronto!

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